La ciudad que apunta al cielo
Leer en inglés“Estos zapatos vagabundos anhelan perderse, directo al mismo corazón de Nueva York, Nueva York”.
Frank Sinatra

Nueva York no solo fue un destino. Fue una forma de levantarme.
Llegué en medio del derrumbe y la ciudad me recibió con sus rascacielos como si fueran brazos abiertos.
En medio de la caída emocional de mi mundo, aterricé en una ciudad que apunta al cielo, y me acogió como satélite.
La verticalidad en cierto modo me sostuvo. El frío no dolía ni molestaba, me refrescaba.
Perdido en sus calles, nadie me preguntaba por qué estaba allí. Nadie juzgaba mi historia.
Y en medio de esa inmensidad, respiré… un poco.
Desde aquel entonces, volver se convirtió en una forma de recordar que el mundo es más grande que el dolor.
Nueva York no es para mí una ciudad, es un espacio simbólico.
Es y será siempre un altar personal donde nada pesa, donde todo vuelve a empezar.