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Un hidalgo sin ingenio

El metro que todos extrañan

Henry Hidalgo•16 de julio de 2025•2 min de lectura

“Una ciudad avanzada no es aquella en la que incluso los pobres tienen auto, sino aquella en la que hasta los ricos utilizan el transporte público”.

Enrique Peñalosa
Usuarios en una estación. Fotografía de la cuenta oficial del Metro de Santo Domingo. (@MetroSD_RD)

Cuando se anunció en aquel 2005, lo llamaron el capricho de un presidente que soñaba con un “Nueva York chiquito”.

Dijeron que era un gasto innecesario en el contexto de una crisis financiera sin precedentes tras el colapso de varios bancos1.

Algunos lo denominaron un lujo improcedente, un proyecto que procuraba maquillar la realidad citadina mientras el país tenía otras prioridades.

Fue cuestionado por expertos, congresistas, opositores, gremios, empresarios2, medios de comunicación y hasta ciudadanos de a pie. Solo el cardenal López Rodríguez lo bendijo antes de que rodaran sus trenes y apoyó su construcción3 en medio de aquella ebullición de intereses.

Muchos se opusieron y dijeron que su construcción no respondía a la realidad dominicana, que el problema del transporte era el este-oeste, no el norte-sur4. Que ya era suficiente con los túneles y elevados. Que eso no era para aquí.

Otros, sin rechazar del todo la idea, propusieron que el proyecto se ofreciera al sector privado, alegando que, si realmente era rentable, no debía asumirse con fondos públicos en medio de tantas urgencias sociales pendientes5.

Hoy, dos décadas después, basta con cerrar unas estaciones para que el caos revele todo lo contrario: que el Metro era más urgente de lo que muchos no quisieron admitir.

Las filas, los tapones, los reclamos por autobuses sin aire acondicionado no son solo molestias puntuales6. Son la evidencia más categórica de que el Metro de Santo Domingo se ha vuelto una necesidad. Ya nadie se atreve a cuestionar su existencia. Al contrario: se le defiende y se le extraña desde sus inicios7.

A finales de 2005, Diandino Peña aseguraba que la obra era una salvación para Santo Domingo8. El tiempo terminó dándole la razón.

Que este sistema de transporte sea hoy imprescindible para Santo Domingo es la victoria más contundente que puede lograr una política pública.

Referencias

¹ Recordando la crisis bancaria del 2003 en República Dominicana: Efectos y reflexiones — Acento ↩

² El Metro no encaja en agenda nacional — Hoy ↩

³ El Cardenal apoya el Metro de Santo Domingo — Diario Libre ↩

⁴ El Metro de Santo Domingo: a 20 años de los debates que marcaron su origen — Diario Libre ↩

⁵ Dejen el metro al sector privado — Hoy ↩

⁶ VIDEO | Largas filas para abordar autobuses tras cierre parcial de la línea 1 del Metro de Santo Domingo — Diario Libre ↩

⁷ Usuarios quieren más “Metros” en la capital — Listín Diario ↩

⁸ Diandino: el Metro es salvación de Sto. Dgo. — Diario Libre ↩

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