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Henry HidalgoUn hidalgo sin ingenio
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Un hidalgo sin ingenio

Cuando tiemble, que nadie diga que no lo sabíamos

Henry Hidalgo•25 de junio de 2025•2 min de lectura

“No solo nos responsabilizamos por lo que hacemos, sino también por lo que no hacemos”.

atribuida a Molière
Vista de la ribera oriental del río Ozama, en Santo Domingo Este. Imagen reinterpretada con inteligencia artificial a partir de una fotografía publicada por Diario Libre.

En Santo Domingo, capital de la República Dominicana, hay casas construidas en laderas1 que no resisten ni un aguacero fuerte. Viviendas colgando de la tierra, una sobre otra, sin cimientos visibles ni soporte real. No hace falta invocar la voz experta de un ingeniero para constatar que esas viviendas no se sostendrían si la tierra decide sacudirse.

El país está en una zona sísmica. Las fallas que atraviesan la isla de La Española son activas. Una de ellas fue la responsable del terremoto de Haití en 2010. A esa misma falla, que pasa cerca del sur del país, se le atribuyen al menos cinco grandes terremotos en los últimos tres siglos2, según ha señalado el geólogo dominicano Osiris de León. El riesgo no es hipotético. Está documentado3.

Las zonas vulnerables no parecen estar preparadas para un sismo de gran magnitud, y lo más preocupante es que mucha gente no sabría qué hacer4 si la tierra se mueve. Según un informe5 del Ministerio de Economía de la República Dominicana publicado en 2022, cerca del 43 % de la población urbana del Gran Santo Domingo6 vive en asentamientos informales. Y es precisamente esa doble fragilidad — la humana y la estructural — lo que agrava el riesgo de manera silenciosa.

Las respuestas existen y no son nuevas — de hecho, están establecidas desde 2002 en la Ley 147–02 sobre Gestión de Riesgos7 —: reforzar viviendas, educar a la población, trazar rutas seguras, relocalizar donde haga falta. Pero nada de eso parece haberse convertido en prioridad sostenida, y seguimos actuando como si nos sobrara el tiempo. Quizás porque lo que no duele, no importa. Todavía.

Si el sismo llega, llegará con todo. Las casas que hoy parecen estables, colapsarán. Los techos caerán. La tierra cederá. Y presenciaremos escenas que no quisiéramos ver.

El silencio de ahora será el ruido de mañana. Y cuando eso ocurra, que nadie diga que no lo sabíamos.

Referencias

¹ ¿Dónde estaban las autoridades que permitieron construcciones en lugares vulnerables? — Diario Libre ↩

² ¿Qué se sabe de la falla «más peligrosa de la franja sur» que provocó pánico en RD? — Hoy ↩

³ Exploring Active Tectonics in the Dominican Republic — American Geophysical Union ↩

⁴ Sólo se tiene entre 10 segundos a 5 minutos para advertir sobre un terremoto — Diario Libre ↩

⁵ Habilitar el camino para el desarrollo de ciudades y territorios prósperos — Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) ↩

⁶ El Gran Santo Domingo — Hoy ↩

⁷ Ley 147–02 sobre Gestión de Riesgos — Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ↩

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